Práctica / 2 min de lectura

¿Necesitas una vuelta a la calma después de entrenar?

Para qué sirve bajar el ritmo poco a poco, por qué no garantiza evitar las agujetas y cómo reservarle tiempo sin añadir otro entrenamiento.

Dale un propósito al final del entrenamiento

Terminas el último intervalo y vuelves directamente al escritorio. O añades diez ejercicios más porque te parece mal saltarte la vuelta a la calma. La pregunta es más sencilla: ¿para qué deben servir esos minutos finales? Bajar el ritmo poco a poco puede facilitar la transición después del esfuerzo; no garantiza que mañana las escaleras te resulten fáciles.

La American Heart Association recomienda reducir el ritmo de forma gradual después del ejercicio en lugar de parar de golpe. Explica que una caída rápida de la tensión arterial puede provocar mareos y propone, como ejemplo, caminar entre cinco y diez minutos a un ritmo cada vez más lento. [1] Esta recomendación trata sobre la transición después de la actividad; no demuestra una recuperación muscular más rápida.

Tener menos agujetas es otra promesa

En un ensayo aleatorizado con 52 adultos sanos, diez minutos de marcha cuesta arriba tras un ejercicio poco habitual cuesta abajo en una cinta no redujeron las agujetas a las 48 horas. [2] En otro ensayo con 36 adultos, veinte minutos de bicicleta estática después de zancadas con carga no evitaron la pérdida de fuerza de extensión de rodilla durante los dos días siguientes. [3]

Fueron estudios pequeños con protocolos de ejercicio concretos. No resuelven todas las dudas sobre cualquier vuelta a la calma, y ninguno probó tu rutina habitual con el peso corporal. Sí ofrecen motivos para cuestionar la promesa de que una rutina final más larga prevenga de forma fiable las agujetas o restablezca la fuerza. [2, 3]

Deja que el movimiento suave siga siendo suave

Si terminas caminando, deja que baje el ritmo. Añadir un último circuito intenso para alcanzar un objetivo de calorías da a ese tiempo otra función. Llámalo entrenamiento adicional para que tu plan refleje lo que haces de verdad.

Una rutina de estiramientos también es una elección con su propio propósito. No añadas una lista larga solo porque sin ella parezca que no has terminado. Si tienes un objetivo de flexibilidad o ejercicios pautados por un profesional sanitario, reserva un espacio específico para ellos. Este artículo no es motivo para eliminar un plan individual de rehabilitación.

Deja margen antes del siguiente compromiso

Nuestra sugerencia práctica: incluye el final cuando calcules cuánto tiempo tienes. Si una llamada empieza a las 9:00, no programes el último intervalo intenso para las 8:59. Deja margen para bajar el ritmo y después recoger el material. Es un ejemplo de organización, no un protocolo de recuperación probado.

En la próxima sesión, fíjate en si puedes aprovechar ese tiempo o siempre acaba desapareciendo. Ajusta el horario si hace falta. Sentirte más tranquilo puede ser una observación personal valiosa; no demuestra que los músculos se hayan recuperado. Haz que el final sea manejable y valóralo según el propósito que hayas elegido.

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